Posición común del sistema de las Naciones Unidas en materia de drogas

Este documento progresista refuerza la coherencia de todo el sistema de las Naciones Unidas y puede constituir una valiosa herramienta de incidencia

banderas en la sede de Naciones Unidas

La Posición Común de ONU constituye un paso fundamental para comenzar a dejar de lado las medidas coercitivas que sólo sirven para exacerbar la marginación social, las crisis sanitarias y las encarcelaciones masivas – foto: banderas en la sede de Naciones Unidas, licencia: CC

Por Lucía Goberna – En noviembre de 2018, la Junta de los Jefes Ejecutivos del Sistema de las Naciones Unidas para la Coordinación (JJE) adoptó la «Posición común del sistema de las Naciones Unidas para apoyar la aplicación de la política internacional para el control de las drogas a través de una efectiva colaboración interinstitucional», en la que se expresan los principios compartidos por todas las organizaciones de la ONU con respecto a la política sobre drogas y su compromiso de hablar con una sola voz.

Aunque esta noticia ha pasado prácticamente desapercibida, conviene resaltar que la Posición común del sistema de las Naciones Unidas en materia de drogas es el primer documento en cuestiones de política de drogas desarrollado por la JJE.

La JJE es el foro de coordinación del más alto nivel del sistema de las Naciones Unidas, que convoca reuniones bianuales de los jefes de 31 agencias, programas de la ONU e instituciones, fondos y programas asociados, entre los que se incluyen, entre otros, la Organización Mundial de la Salud, la Oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos y ONUSIDA.

El propósito de la Posición Común de las Naciones Unidas es triple:

  • Orientar los enfoques de todo el sistema de las Naciones Unidas y redoblar los esfuerzos «para garantizar que nadie se quede atrás», en consonancia con la Agenda 2030;
  • Incentivar la planificación e implementación de actividades interinstitucionales conjuntas;
  • Hablar con una sola voz y concienciar sobre la naturaleza multidimensional del problema mundial de las drogas.

En los últimos años, se ha hecho mucho más evidente la existencia de contradicciones entre ciertas prácticas para el control de drogas y las perspectivas sobre la promoción de la salud, la justicia social, el desarrollo sostenible, la protección de los derechos humanos y la construcción de la paz. Sin embargo, la Sesión Especial de la Asamblea General de las Naciones Unidas sobre el Problema Mundial de las Drogas (UNGASS) de 2016 supuso tanto un cambio como una oportunidad para ampliar los debates e incluir estas perspectivas en la esfera de las políticas sobre drogas.

 

La Posición Común está basada en un fuerte mandato otorgado por la Asamblea General a la JJE para mejorar la coherencia y la coordinación de todo el sistema de las Naciones Unidas. El documento resultante es muy progresista, pues incorpora diversos elementos de la UNGASS de 2016, el marco de los Objetivos de Desarrollo Sostenible y los instrumentos sobre derechos humanos. Ante todo, el documento constituye un paso fundamental para comenzar a dejar de lado las medidas coercitivas que sólo sirven para exacerbar la marginación social, las crisis sanitarias y las encarcelaciones masivas.

Los miembros del sistema de las Naciones Unidas se comprometen a intensificar sus esfuerzos conjuntos y a apoyarse mutuamente, entre otros, a:

  • Apoyar el desarrollo y la aplicación de políticas que den prioridad a las personas, la salud y los derechos humanos y que contemplen una atención continuada con base empírica y orientada hacia la recuperación, y cuyo objetivo sea la prevención y el tratamiento;
  • Promover alternativas a las condenas y el castigo, incluyendo la despenalización de la posesión de drogas para uso personal;
  • Promover un incremento de las inversiones en medidas para reducir los riesgos;
  • Mejorar el acceso a medicamentos controlados para propósitos legítimos, incluyendo los analgésicos y los tratamientos para la drogodependencia;
  • Reivindicar cambios en las leyes, políticas y prácticas que amenazan la salud y los derechos humanos de las personas;
  • Promover la implicación activa de la sociedad civil y las comunidades locales, incluyendo la de las personas que consumen drogas.

Se ha establecido un Equipo de Trabajo liderado por la UNODC para llevar a la práctica la Posición Común. Está compuesto por 15 entidades de las Naciones Unidas con interés en la materia, encargadas de coordinar la recopilación de datos para fomentar la aplicación científica y con base empírica de los compromisos internacionales. En marzo de 2019, el Equipo de Trabajo publicó un informe titulado «Lo que hemos aprendido en los últimos diez años«.

Si bien son buenas noticias, son muchos los desafíos los que quedan por delante. A pesar de haber sido firmada en noviembre de 2018, desafortunadamente la Posición Común de las Naciones Unidas en materia de Drogas no ha tenido demasiada visibilidad hasta hace pocos meses. Probablemente debido a su carácter progresista, no todos los Estados Miembros se han mostrado dispuestos a difundir el documento o cualquier información relativa al mismo. Nos gustaría reconocer el papel clave de la UE en los esfuerzos por dar mayor visibilidad a este documento.

También resulta crucial que este documento sea implementado a nivel operativo, en lugar de constar como una mera referencia. UNODC cuenta con un presupuesto reducido para esta tarea concreta, lo que exige una mayor implicación por parte de otros socios.

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Este vídeo ofrece un seguimiento de la posición común de la ONU sobre Drogas en la CND 2020, por parte de Drug Reporter, un sitio web sobre políticas de drogas creado en 2004 para promover una reforma de las políticas de drogas.