Covid-19 y ONG: ¿una oportunidad para la filantropía?

Los esfuerzos para calcular el impacto de la pandemia en las ONG han aportado también un rayo de esperanza. Más allá de ser una necesidad, la filantropía podría brindar  al mundo  una oportunidad inmejorable para construir un futuro mejor

 

Filantropía, Captación de Fondos, solidaridad, Apoyo

Los filántropos con poder catalizador podrían ser el tipo de donantes que el futuro de las ONG – y, sobre todo, el futuro de la humanidad – realmente necesita. Photo Shutterstock license cc

 

Por Federica Bertacchini – Con más de la mitad del año 2020 a nuestras espaldas, la indomable Covid-19 todavía continúa afectando a las personas más vulnerables del mundo. Los costes que genera responder a la emergencia sanitaria y contrarrestar sus impactos socioeconómicos aumentan diariamente, mientras que aquellos en contacto directo con las comunidades necesitadas se enfrentan a una inseguridad en aumento. En numerosos países, las redes de beneficencia y los institutos de investigación están organizando encuestas entre las ONG para, de alguna forma, cuantificar la magnitud del impacto y la perspectiva de su propia supervivencia.

A raíz de los cortes y cierres de operaciones anunciados por Oxfam el pasado mayo en 48 y 18 países, respectivamente,  la opinión pública  ha comenzado a entender la  enorme carga que la pandemia está suponiendo  también para  los grandes actores internacionales del sector terciario. Con 1.450 trabajadores y 700 organizaciones socias afectadas, las repercusiones se extienden más allá de la propia organización. Si bien las Naciones Unidas han realizado un llamamiento para recaudar 6.700 millones de dólares e incrementar  el plan inicial  de 2.000 millones de dólares para ayuda humanitaria lanzado en marzo pasado (y del que solo se ha recaudado el 50% hasta la fecha),  las estimaciones predicen que las repercusiones socioeconómicas de la COVID-19 podrían sumar hasta 90.000 millones de dólares.

 

 

Una  encuesta reciente a alrededor de 500 organizaciones benéficas realizada por el Instituto de Recaudación de Fondos de Reino Unido, en asociación con el Grupo de Finanzas de Caridad y el Consejo Nacional de Organizaciones Voluntarias, revela que el 84% de las organizaciones benéficas piensa que su organización tiene un papel que jugar en la respuesta al brote de coronavirus pero no dispone de suficiente financiación gubernamental. El 52% de estas organizaciones ha reducido su nivel de servicio mientras que otro 12% planea hacerlo en el futuro. Además, el 91% de las organizaciones encuestadas ya está experimentando o esperando daños en su flujo de caja, con una pérdida proyectada del 48% en ingresos voluntarios y una caída probable de alrededor de un tercio (31%) de los ingresos generales. La situación parece muy similar a la observada en otros países, tales como Irlanda o Italia e incluso  Suiza, la cuna de la filantropía.

De hecho, una encuesta  realizada a 124 ONG por el Centro Internacional de Bienvenida de Ginebra (CAGI, por sus siglas en inglés) en colaboración con la oficina local de las Naciones Unidas (ONUG, por sus siglas en inglés), muestra que el 98% de las organizaciones entrevistadas fue impactado por la pandemia y el 79% tuvo que reducir su actividad. Incluso si solamente un 54% de las organizaciones estima un impacto leve, en un webinario organizado por el Club de Prensa de Ginebra, el Secretario General de Terre des Hommes Suisse, el Sr. Christopher Roduit, y la Directora General de Médecins Sans Frontières (MSF) Suiza, la Srta. Liesbeth Aelbrecht, subrayaron su preocupación por los próximos años.

¿Es realmente todo tan desolador o hay soluciones y esperanzas a las que la sociedad civil se pueda aferrar?

De acuerdo con el  Sr. Simon O’Connell, Director Ejecutivo de Mercy Corps Europe, quien sin duda no olvida los desafíos anteriormente mencionados, la innovación, la creatividad y la colaboración intersectorial podrían ser claves. Entre las alternativas más interesantes que O´Connell propone en su artículo para el World Economic Forum,  se encuentra el establecer un vehículo de inversión en respuesta a la COVID-19 y/o desarrollar un Mecanismo de Marco de Riesgos adaptado. Como él subraya, hay una necesidad extrema de encontrar un nuevo modelo de financiación que permita un mayor enfoque de riesgo compartido en el que el peso del riesgo financiero sea asumido por las ONG y sus donantes.

Tomando como ejemplo el sector privado, en el cual se prevé un 1-3% de pérdidas por robo y destrucción, y  los procesos y procedimientos son elaborados con el propósito de mantenerse dentro de un umbral de riesgo razonable predeterminado, los donantes y las ONG podrían considerar umbrales de tolerancia de riesgo más realistas y así adaptar mejor las condiciones en las que muchas ONG trabajan, tales como llevar a cabo operaciones de salvamento en ambientes de alto riesgo y más inseguros del mundo.

Igualmente, filántropos ilustrados, tales como el Sr. James Chen, Presidente de la Fundación Familiar Chen Yet-Sen, con sede en Hong Kong, señalan que hay esperanza. De hecho, el Sr. Chen  está convencido de que «una nueva forma de filantropía catalizadora  podría ayudar al mundo a prepararse para futuras pandemias y aplacar las urgentes crisis sanitarias existentes. » El enfoque que describe, citando el ejemplo real de la estrategia filantrópica de Bill Gates, implica invertir capital para absorber las pérdidas y desarrollar habilidades sectoriales en temas definidos para así lograr un cambio duradero y a largo plazo.

Los filántropos están en una posición única para usar su libertad financiera para costear la «iteración de hipótesis de soluciones” que podrían parecer lejanas o imposibles para tratar problemas sociales. Pueden atreverse a desafiar pacientemente la realidad, pues no están sujetos a la «presión por resultados inmediatos», como es el caso de otros tipos de inversores privados y público, más carentes de posibilidades o de deseos de actuar.

La vida con Covid-19 y después tiene a gobiernos y organizaciones multilaterales completamente absorbidos por los desafíos actuales, tales como dar préstamos y fondos no reembolsables para ayudar a subsistir a la población más afectada y estimular la economía, mientras que la mayoría de los negocios del sector privado están preocupados por su propia supervivencia. La oportunidad de ejercer la filantropía ahora mismo es enorme y tremendamente necesaria. Hoy en día, las inversiones sociales con poder catalizador de los filántropos tienen una oportunidad sin precedentes para desempeñar un papel crucial en el desarrollo de modelos hasta ahora poco valorados. Numerosos desafíos actuales tienen el potencial de convertirse en problemas cruciales y catastróficos en cualquier momento.