Ayudar a los niños/as afectados por el estigma asociado al consumo de sustancias de sus padres

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Los niños y niñas no pueden elegir el entorno familiar en el que crecen, pero como comunidad podemos elegir el tipo de entorno comunitario que les apoya

Un camino hacia adelante

En Canadá, la Comunidad Starlings se dedica a aumentar el apoyo a los jóvenes expuestos al estrés y al estigma del consumo de sustancias de sus padres y a prevenir el ciclo de estrés y trauma en las familias afectadas – Imagen: Starlings Community, todos los derechos reservados

Por Agnes Chen, fundadora de la Comunidad Starlings – Mi primer recuerdo de haber sido estigmatizada por el consumo de sustancias de un miembro de mi familia, fue de mi padre cuando tenía 5 o 6 años. La reacción de las personas que nos asistieron me llenó de vergüenza, miedo y tristeza. Me hizo ver que ni mi familia ni yo podíamos esperar nada bueno al pedir ayuda.

Con el tiempo, llegué a comprender que esta discriminación no era un hecho aislado, sino que el estigma era, de hecho, un factor que contribuía a los ciclos intergeneracionales de estrés y trastornos por consumo de sustancias en las familias canadienses implicadas. Hoy en día, como enfermera titulada y fundadora de la Comunidad Starlings, me baso en mi experiencia personal y profesional para abogar por una mayor compasión y apoyo a los jóvenes y a las familias afectadas por el estrés y el estigma asociados al consumo de sustancias de algún familiar.

Proteger y cuidar los niños

Starlings Community es una organización canadiense sin ánimo de lucro cuya misión es proteger la salud y promover el bienestar de los niños/as expuestos al estrés y al estigma (experiencias negativas de la infancia) asociados al consumo de sustancias por parte de los padres, a través de compartir conocimientos, realizar trabajo entre pares e incidir a nivel político.

Basándome en mi propia experiencia por el consumo de sustancias por parte de uno de mis padres y con el apoyo de quienes han vivido situaciones similares en todo el país, nuestro objetivo prioritario es reducir la vergüenza interiorizada de estos jóvenes y aumentar su esperanza de un futuro mejor.

En el ámbito de la salud infantil y el consumo de sustancias, muchas personas creen que se trata de un problema emergente. Sin embargo, los retos a los que se enfrentan estos niños/as y los riesgos para su salud mental ciertamente no son nuevos. De hecho, desde hace casi treinta años, los estudios han puesto de manifiesto estas experiencias negativas en la infancia y las consecuencias que el estigma del consumo de sustancias ha tenido para generaciones de niños/as.

 

En Canadá, se calcula que entre el 18-20% de la infancia está expuesta al trastorno por consumo de sustancias de sus padres. Se estima que estos niños/as tienen entre dos y tres veces más riesgo de suicidio, enfermedades mentales y trastornos por consumo de sustancias (TCS) que la población general (Starlings Community INC, 2022). Estos riesgos suelen estar atribuidos a los comportamientos, las emociones y el consumo de sustancias de los padres. Por ello, animo a nuestra comunidad a considerar el impacto del estigma del consumo de sustancias en la salud y los comportamientos de los padres, así como en el bienestar de sus hijos.

Barreras para la recuperación

Por ejemplo, se sabe que hasta el 80% de las personas que padecen un trastorno por consumo de sustancias experimentan obstáculos para la reintegración, como la estigmatización, la falta de apoyo y el desconocimiento de las ayudas disponibles.  Estas barreras limitan la capacidad de los padres para abordar las causas profundas del problema, impidiéndoles adoptar comportamientos de consumo de sustancias más saludables y prácticas de crianza más positivas.

Por otra parte, además de experimentar o ser testigo de una discriminación abierta, el estigma también obstaculiza el acceso de la infancia a los factores de protección de la familia y la comunidad que pueden mitigar estos riesgos de experiencias negativas.

Hoy en día, se sabe que la cohesión familiar, el apoyo a la salud mental y los recursos comunitarios ofrecen protección a la infancia que se enfrenta a situaciones difíciles. Sin embargo, en nuestra sociedad, los niños/as que buscan ayuda corren un mayor riesgo de verse obligados de dejar su hogar, ver sus padres sean criminalizados y sus familias marginadas. Así lo demuestran la sobrerrepresentación de estos jóvenes en el sistema de bienestar infantil, la de sus padres en el sistema de justicia penal, así como las experiencias de muchos jóvenes y adultos.

Estigma

El estigma de la adicción es un problema de salud pública porque afecta negativamente a la autoestima de la persona, daña las relaciones con sus seres queridos e impide que quienes tienen un consumo problemático de sustancias accedan al tratamiento – Imagen: Starlings Community, todos los derechos reservados

Como describieron los jóvenes canadienses en un cuestionario comunitario de Starlings en el 2021:

«Quiero que la gente sepa el nivel de vergüenza que siente toda la familia, la lucha por querer a alguien que te hace daño sin quererlo, lo mucho que duele la criminalización». Anónimo, 18-24 años, Canadá

«No siempre es seguro admitirlo ante alguien»

«No siempre es seguro admitirlo ante alguien, especialmente cuando los sistemas no siempre pueden garantizar tu seguridad». Anónimo, 18-24 años, Canadá

«Cuando tus padres y tu familia consumen, es mucho más fácil seguir el mismo camino porque son mecanismos de adaptación que ves y aprendes. Y cuando estás en una adicción activa, no quieres estar ahí, no quieres hacer todas las cosas malas que haces. Duele, todo el tiempo, física, mental y emocionalmente… «…pero es muy difícil salir de ella porque la droga te alivia, aunque sea por poco tiempo. Y tu cerebro está tan frito que no puedes pensar más allá de lo que sientes en ese momento. Además, es difícil conseguir ayuda porque tienes miedo. Anónimo, 18-24 años,

«¡Es difícil conseguir ayuda porque tienes miedo!»

«El estigma que rodea al consumo de sustancias me ha afectado mucho a mí y a mi proceso de recuperación. Cada vez que comparto mi historia, la gente me ve de forma diferente, como si hubiera elegido estar en esta situación cuando era niña. Y eso hace que sea muy difícil abrirse a los profesionales de la salud mental por miedo a ser juzgados.» Anónimo, 18-24 años, Toronto, ON

 

Los jóvenes y adultos canadienses también compartieron lo que les ha ayudado en su camino hacia la recuperación, a través de una vía tan única como poco utilizada y que, sin embargo, debería ser prioritaria:

«Buscar ayuda de un terapeuta o consejero». Anónimo, 14-18 años, Canadá

«Amor propio y compasión, autoconciencia, educación informada sobre el trauma». Anónimo, 24-35 años, Ontario, Canadá

«En ese momento no sabía que necesitaba ayuda. Es mucho más fácil hablar con alguien como adulto que como niño, porque ahora sé que no debería haber crecido en ese tipo de entorno». Anónimo, 18-24 años, Canadá

“»Ver y escuchar los traumas de otras personas me ayudó mucho»

«Ver y escuchar los traumas de otras personas me ayudó mucho a sobrellevarlos y a querer ayudar de verdad». Anónimo, 18-25 años, Canadá

«La terapia, los amigos que me apoyan, volver a conectar con mi madre y aprender a entenderla en mis propios términos». Anónimo, 18-24 años, Vancouver, Canadá

«Aprender a no pensar que es mi culpa. Anónimo, 18-24 años, Canadá

«Entrar en contacto con mis raíces indígenas. Estar más cerca de mi familia. Anónimo, 18-24 años, Montreal, Canadá

 

La prevención de los efectos nocivos para la salud de los jóvenes no es rápida ni fácil, pero existe un compromiso sincero por parte de nuestros responsables y de todas las comunidades.

Este compromiso debe incluir:

  • la incomodidad de explorar nuestros sesgos y prejuicios individuales y colectivos sobre las personas con trastornos por consumo de sustancias, y cómo estos sesgos repercuten en la vulnerabilidad de la infancia y jóvenes
  • crear oportunidades para que los y las jóvenes se sientan lo suficientemente seguros como para compartir sus historias sin miedo.
  • y, por último, debe contribuir a aumentar la compasión y el apoyo a los que los jóvenes tienen acceso y sienten, contribuyendo así a aumentar su capacidad de avanzar con esperanza y compasión.

Creo que los niños/as no pueden elegir el tipo de entorno familiar en el que se crían, pero como comunidad, sí podemos elegir el tipo de entorno comunitario que les apoya.

Para más información, consulte http://www.starlings.ca/

Lea el documento .pdf: A New Path Forward: un informe de la comunidad de Starlings que pone de relieve el daño que sufren los niños/as expuestos al estigma del consumo de drogas o alcohol de sus padres, y recomendaciones para un nuevo camino (en inglés)