Educar a los jóvenes en Nicaragua

Día Internacional de la Alfabetización: “Gracias a los talleres impartidos por  Dianova, he aprendido y he cambiado mi forma de pensar sobre temas importantes para nosotros, para mi familia y mi comunidad”

adolescentes en Nicaragua

Proyectos como el de la Fundación Dianova reducen la vulnerabilidad personal y social de dichos jóvenes al permitir el acceso a programas orientados a la educación sexual y a la prevención del abuso de sustancias – photo: Dianova Nicaragua CC

Por María Victoria Espada – Este es parte del testimonio de uno de los jóvenes beneficiarios del proyecto Redes Promotoras de Salud y Bienestar para Adolescentes, Jóvenes y sus Familias impartido por la Fundación Dianova Nicaragua y cofinanciado por la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC por sus siglas en inglés).

Implementado entre agosto 2018 y julio 2019, este proyecto ha tenido como objetivo principal la prevención y reducción de la incidencia de abuso de sustancias y embarazo adolescente en los jóvenes de entre 11 y 25 años pertenecientes a las comunidades Laguna 1 y Laguna 2 en Granada, Nicaragua. Además de los 50 jóvenes beneficiados directamente, el proyecto ha logrado impactar de forma indirecta en otros 100 jóvenes y en más de 200 familias, facilitando la creación de espacios seguros para hablar abierta y respetuosamente en los ámbitos familiar y comunitario acerca del abuso de sustancias, la educación sexual y las cuestiones de género, mediante el desarrollo de habilidades personales y sociales y la construcción de redes de apoyo.

Según un informe de 2013 del Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA por sus siglas en inglés), Nicaragua era el país con mayor número de embarazos adolescentes en América Latina (un 28% de las niñas dieron a luz antes de cumplir los 18 años), siendo la situación más crítica en las áreas rurales que en la ciudad. El informe también reveló que solamente el 50% de los padres brindaba algún tipo de apoyo emocional o financiero a la madre y al niño. Estos comportamientos sexuales entre la población joven, así como la mayor tasa de consumo de drogas y alcohol entre hombres y niños, se ven altamente influidos por las fuertes normas de género enraizadas en la cultura local y repercuten directamente en la salud pública, la dinámica de las relaciones y la violencia intrafamiliar y de género.

Educar y prevenir

Proyectos como “Redes Promotoras de Salud y Bienestar para Adolescentes, Jóvenes y sus Familias” reducen la vulnerabilidad personal y social de dichos jóvenes al permitir el acceso a programas orientados a la educación sexual y a la prevención del abuso de sustancias. Los talleres y actividades realizados a lo largo de las fases secuenciales del proyecto tuvieron contenidos diferenciados y enfocados a distintos grupos objetivo. Los temas abordados en las diversas etapas fueron desde el desarrollo de liderazgo y autoestima, trabajo en equipo, igualdad de género, prevención de adicciones, educación sexual, comunicación familiar, derechos humanos y de los niños, niñas y adolescentes, los padres como educadores y protectores, hasta la gestión de redes y emprendimiento.

Adicionalmente, la participación de los padres y cuidadores en la vida de sus hijos se amplió y la comunicación familiar se fortaleció al abrir el espacio para dialogar sobre temas delicados como los mencionados. A su vez, la creación de proyectos empresariales estimuló el emprendimiento y la iniciativa entre los jóvenes y contribuyó a su progreso individual y social. A través de su difusión en las redes sociales, se amplificó el mensaje del proyecto y se promovió su replicación en diferentes áreas del país con vulnerabilidades similares.

El Día Internacional de la Alfabetización, que se celebra cada 8 de septiembre, es una oportunidad para difundir proyectos como “Redes Promotoras de Salud y Bienestar para Adolescentes, Jóvenes y sus Familias”, que promueven oportunidades y condiciones de aprendizaje para que adolescentes y jóvenes de comunidades vulnerables construyan su identidad y sean protagonistas de su desarrollo integral. Estas diferentes oportunidades de aprendizaje a lo largo de la vida de las personas son un elemento clave de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, en especial el Objetivo 4, Educación, dentro del marco de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible.