Drogas: los servicios de tratamiento deben responder a las necesidades de las mujeres

Un año más, Dianova participó activamente durante la 63 Comisión de la Condición Social y Jurídica de la Mujer en Nueva York

CSW63

Por octavo año consecutivo, Dianova participó activamente en las actividades del CSW63 con un evento bajo el título “Ninguna mujer se queda atrás: esperanza para las mujeres que enfrentan trastornos por el uso de sustancias”

Por Victoria Espada – El sexagésimo tercer período de sesiones de la Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer tuvo lugar del 11 al 22 de marzo en la sede de las Naciones Unidas en Nueva York bajo el tema prioritario “Sistemas de protección social, acceso a los servicios públicos e infraestructura sostenible para la igualdad entre los géneros y el empoderamiento de las mujeres y niñas”.

Durante dos semanas, en reuniones oficiales, paneles de expertos y casi 700 eventos paralelos, los delegados de los gobiernos de los Estados Miembros y los más de 9.000 representantes de organizaciones de la sociedad civil intercambiaron experiencias, debatieron estrategias y acordaron compromisos para que los sistemas de protección social, los servicios públicos y la infraestructura sostenible contribuyan al empoderamiento de mujeres y niñas.

Por octavo año consecutivo, Dianova participó activamente en las actividades del CSW63 de la mano de M. Victoria Espada, su representante ante las Naciones Unidas. Además, el viernes 15 de marzo Dianova organizó su evento principal bajo el título “Ninguna mujer se queda atrás: esperanza para las mujeres que enfrentan trastornos por el uso de sustancias”, copatrocinado junto a sus socios de la Asociación de Mujeres del Sudeste Asiático y Pacífico (PPSEAWA por sus siglas en inglés) y la Conferencia de Organizaciones No Gubernamentales con Estatus Consultivo ante las Naciones Unidas (CoNGO también por sus siglas en inglés). El evento reunió a diferentes expertos con el objetivo de intercambiar experiencias, identificar iniciativas y encontrar soluciones que incluyan a las mujeres que enfrentan trastornos por el uso de sustancias como beneficiarias de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible.

El evento fue moderado por M. Victoria y las palabras de bienvenida estuvieron a cargo de Liberato Bautista, Secretario General Adjunto de General Board of Church & Society (GBCS) y presidente de CoNGO. Liberato recordó que la misión de CoNGO es facilitar la participación de las organizaciones no gubernamentales (ONG) en las Naciones Unidas (NN.UU.) asegurando un acceso adecuado a las reuniones, conferencias, eventos especiales y documentos, y garantizando el libre intercambio de ideas entre ambas partes. También enfatizó el papel esencial que las ONG desempeñaron en las discusiones que condujeron a la fundación de las NN.UU. y cómo, hoy en día, los miembros y comités de CoNGO trabajan para intercambiar información, cooperar en temas sustantivos y llevar la experiencia de las ONG a las discusiones de los gobiernos en los foros de las NN.UU. En este sentido, resaltó la importancia del trabajo de Dianova en los comités sustantivos en los que participa, así como en su función en la vicepresidencia de CoNGO.

Lisa Goldfarb, Profesora Clínica Asistente de Psiquiatría en el Centro Médico NYU Langone Health, comenzó su intervención identificando la existencia de diferencias de género en el uso de sustancias que tienen implicaciones posteriores en el diseño de los tratamientos para mujeres.

 

Además, las mujeres actualmente se inician en el uso de sustancias a una edad más temprana, que se acerca a la de los hombres, e incrementan su consumo de una forma más acelerada que ellos. Sin embargo, las mujeres enfrentan numerosas barreras en el acceso a tratamientos para trastornos por uso de sustancias y existen actitudes punitivas hacia las madres y mujeres embarazadas. Por ello, Lisa enfatizó la necesidad de contar con tratamientos combinados para condiciones psiquiátricas y trastornos de uso de sustancias que consideren las necesidades específicas de las mujeres.

Akari Yamada, CSW63

Akari Yamada recalcó que es de suma importancia que los servicios y programas de salud mental también consideren las diferencias lingüísticas y culturales de los pacientes y aborden las desigualdades existentes en cuanto al acceso y a la calidad de las prestaciones

Patricia Latona, representante de Zonta International, explicó la relación compleja existente entre las adicciones a sustancias y el tráfico ilegal de personas. De forma creciente, los traficantes buscan personas con problemas de adicción sobre las cuales poder ejercer coerción y control de una manera fácil, y se aprovechan, a su vez, de la vulnerabilidad de personas que han pasado por programas y centros de rehabilitación de adicciones. Hoy en día existen alrededor de 21 millones de personas víctimas del tráfico ilegal, de las que un 71% son mujeres y niñas, y un 54% son víctimas de explotación sexual. Para Patricia, la respuesta a este tipo de problema debe hacerse desde una perspectiva de derechos humanos e incorporar los factores que aumentan la vulnerabilidad de las personas, como la pobreza, la desigualdad, la falta de educación y el desempleo. También se debe intervenir para reducir la discriminación y la violencia contra las mujeres con una mejor legislación y una mayor educación, así como aumentar y mejorar los centros de tratamiento por uso de sustancias con servicios médicos, psicológicos y legales para las mujeres.

Denise Tomasini-Joshi, Director de División del Programa de Salud Pública de Open Society Foundations, explicó que el uso de drogas debe separarse en varias categorías (uso ocasional, abuso y adicción) ya que presentan preguntas diferentes y, por lo tanto, deben tener respuestas de políticas y programas de tratamiento diferentes. Además, señaló que la gran mayoría de tratamientos para el uso de sustancias no solo no están disponibles para las mujeres, sino que los existentes están basados en protocolos probados en hombres, por lo que la efectividad de dichos programas sobre las mujeres es extremadamente baja. Denise agradeció que el Secretario General de Naciones Unidas, António Guterres, llamase la atención sobre la necesidad de descriminalizar el uso de drogas, ya que esto facilitaría que un mayor número de mujeres accediese a tratamientos y otros servicios de apoyo, disminuiría las altas tasas de violencia de género asociada al consumo de drogas y, en general, reduciría el impacto negativo del uso de sustancias donde ya existe.

Akari Yamada, representante de PPSEAWA, habló sobre la relación entre las niñas adolescentes y el uso de sustancias en Estados Unidos. Señaló que el 5,2% de las niñas de entre 12 y 17 años fueron tratadas por trastornos de uso de sustancias en 2014 en dicho país y destacó que dicho uso coexiste con trastornos de la salud mental y con otros comportamientos de riesgo, como las relaciones sexuales no protegidas y la conducción peligrosa. Sin embargo, existen factores que pueden proteger a las adolescentes, como sentirse conectadas con los padres, la familia, la escuela y los profesores, así como desarrollar habilidades para resistir la presión de los pares, aprender a asumir riesgos en contextos de aprendizaje guiado y participar en programas de prevención y concienciación. Akari recalcó que es de suma importancia que los servicios y programas de salud mental también consideren las diferencias lingüísticas y culturales de los pacientes y aborden las desigualdades existentes en cuanto al acceso y a la calidad de las prestaciones.

Victoria dio por cerrado el evento tras un espacio para preguntas y respuestas donde los asistentes pudieron dialogar e intercambiar impresiones con los panelistas poniendo punto final a una jornada extraordinariamente informativa y provechosa.