Acuerdo de mínimos de UNGASS

La UNGASS 2016 ha supuesto un modesto avance hacia políticas de drogas más humanas

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Tras casi dos décadas, la Asamblea General de las Naciones Unidas se reunió en una sesión especial para tratar la problemática mundial de las drogas con los delegados de los 193 países que participan en el organismo intergubernamental y representantes de otras agencias de las Naciones Unidas, miembros académicos y de la sociedad civil. El principal resultado de la celebración de UNGASS ha sido la aprobación del documento final, “Nuestro compromiso conjunto de abordar y contrarrestar eficazmente el problema mundial de las drogas”.

En este artículo, queremos centrarnos en los principales puntos sobre los que se ha llegado a un consenso en el documento final. Hay que tener en cuenta que el documento final ha sido el resultado de meses de trabajo en la Comisión de Estupefacientes. Las conclusiones se adoptaron por consenso entre todos los países de las Naciones Unidas, por lo que es difícil avanzar significativamente a este nivel.

Principales resultados

  • Las drogas se perfilan como una cuestión de salud pública.
  • Enfatiza que las políticas de drogas deben respetar los derechos humanos y pide a los países que apliquen una mayor proporcionalidad de las sentencias y ofrezcan alternativas al encarcelamiento
  • Pide garantizar la accesibilidad de sustancias para el alivio del dolor y el sufrimiento.
  • Llama a incluir perspectivas de género en las políticas de drogas.
  • Enlaza las políticas de drogas con los Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas, por lo que enlaza con aspectos de reducción de la pobreza y la desigualdad, la salud, los derechos humanos, el desarrollo económico o el empoderamiento de las mujeres.
  • Mantiene el apoyo a las tres convenciones de drogas y a la Comisión de Estupefacientes (CND), la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC), la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes (INCB) y la Organización Mundial de la Salud (OMS) como los principales órganos en el ámbito de las drogas.
  • Se mantienen los principios de responsabilidad compartida y común y se apuesta por una mayor cooperación tanto en el seno de las agencias de las Naciones Unidas, entre los países, así como con otros organismos internacionales.
  • Se reconoce la necesidad de reforzar la cooperación internacional para luchar contra el tráfico de drogas, al que se relaciona directamente con la corrupción, el crimen organizado y el terrorismo.

Como ya publicamos anteriormente, al margen del documento aprobado hubo un amplio debate que refleja desacuerdos y tendencias de cara al futuro. Siendo el más debatido y criticado, la no inclusión de ninguna referencia sobre la pena de muerte para delitos relacionados con las drogas. Además, se observa una clara fractura entre las posturas de países que apuestan por una mayor reforma y los países conservadores, hecho que asegura mayores discusiones en el futuro.

Por ello, si bien este documento final no recoge todas las peticiones formuladas por las ONG y la sociedad civil (por ejemplo las publicadas en el posicionamiento de Dianova) consideramos que UNGASS 2016 ha supuesto un modesto avance hacia mejores políticas de drogas, hacia aquellas que ponen a la persona en el centro de cualquier acción.