66º Período Ordinario de Sesiones de la CICAD

Durante la reunión de la CICAD en Miami, la representante de Dianova instó a los países de la OEA a implementar medidas para acabar con el estigma

66ª Período Ordinario de Sesiones de la CICAD

Los países miembros reiteraron la necesidad de continuar implementando acciones que coloquen al individuo en el centro de las políticas sobre drogas, con un enfoque transversal en derechos humanos, perspectiva de género y desarrollo – foto: Dianova, CC

Por María Victoria Espada – La Comisión Interamericana para el Control del Abuso de Drogas (CICAD), el organismo consultivo y asesor de la Organización de Estados Americanos (OEA) sobre el tema de drogas, se reunió en su sexagésimo sexto periodo ordinario de sesiones en la ciudad de Miami (Estados Unidos) durante los días 19 a 21 de noviembre. La CICAD sirve como foro para que los Estados Miembros de la OEA debatan y encuentren soluciones al problema de las drogas y, además, brinda asistencia técnica a dichos países para aumentar sus capacidades humanas e institucionales con el objetivo de reducir la demanda y oferta de drogas ilícitas. Igualmente, se aprovechó el encuentro para aprobar el nombramiento de Estados Unidos como presidente de la CICAD para el próximo año, tomando el relevo de Argentina, y para aprobar también el Informe de Evaluación sobre Políticas de Drogas.

Siguiendo una apretada agenda de contenidos, los países miembros debatieron sobre la evolución y mayor presencia de drogas sintéticas en América Latina, así como las nuevas formas de suministro de sustancias ilícitas mediante correo ordinario y el uso de criptomonedas como medio de pago. Igualmente, se intercambiaron buenas prácticas regulatorias para el control de sustancias químicas y farmacéuticas usadas en la fabricación ilícita de drogas y se revisaron las recomendaciones de las Naciones Unidas sobre las listas de sustancias controladas y su impacto en las agencias nacionales, regionales e internacionales. La necesidad de reducir el estigma asociado al consumo de sustancias ilícitas para promover el acceso al tratamiento fue otro de los temas puestos a debate, presentándose también alternativas efectivas al encarcelamiento por consumo de sustancias y ejemplos de intervenciones preventivas comunitarias y escolares basadas en la experiencia de los países. Los estados miembros compartieron nuevas estrategias nacionales de drogas y planes de acción, así como los esfuerzos realizados para contrarrestar el tráfico de sustancias ilícitas y la promoción de la seguridad y estabilidad en la región.

Efectos devastadores para la salud

Una preocupación recurrente mencionada en las diferentes sesiones de trabajo fue el incremento en el abuso y la adicción a los opioides, incluidos los analgésicos recetados, la heroína y los opioides sintéticos como el fentanilo, así como sus efectos en la salud pública y en el bienestar económico. También se discutió la substitución generalizada en el consumo de alcohol y tabaco por drogas (marihuana y cocaína) que se ha venido observando en las poblaciones escolar y universitaria, con el agravante de que su mezcla con sustancias adulterantes tiene efectos devastadores para la salud. En algunos países, el consumo de metanfetaminas también se ha disparado, llegando a lugares donde hasta hace poco esta sustancia era totalmente desconocida, e incluyendo a mujeres, jóvenes y determinado tipo de trabajadores que la utilizan para incrementar su rendimiento laboral.

Novedosas fueron las iniciativas de alternativas al encarcelamiento presentadas por algunos países, como programas de desvío, justicia restaurativa, y tribunales comunitarios.

El papel de la sociedad civil contra el estigma

Maria Victoria Espada (Dianova) y Antonio Lomba

Especialmente interesante fue la discusión liderada por algunas organizaciones de la sociedad civil acerca de la necesaria reducción del estigma con el objeto de promover el acceso a tratamiento de las personas necesitadas. El estigma se añade a otras barreras sistémicas como las dificultades en el acceso a servicios especializados, el coste de los tratamientos y su reducido alcance, y la falta de recursos públicos para desarrollar programas con enfoque de género, entre otros. Los afectados, además, añaden autoestigma al estigma que ven a su alrededor, lo que aumenta su sensación de aislamiento y la gravedad de su situación.

La profesionalización de los recursos humanos que atienden a estos usuarios fue señalada como una acción positiva para contrarrestar el estigma y aumentar la tasa de permanencia en los programas de tratamiento. Los delegados de los países solicitaron, además, el aumento en la provisión de recursos para poder atender la demanda, cada vez más creciente y diversa, de las personas afectadas por el consumo de drogas. Dianova tuvo la oportunidad de leer una declaración instando a los países de la OEA a implementar medidas para acabar con el estigma y acompañarlas de iniciativas para mejorar el acceso y permanencia en los programas de tratamiento, en especial de las mujeres.

Para hacer frente a los desafíos mencionados, los países abogaron establecer sistemas de alerta temprana, aumentar las capacidades financieras, de recursos humanos y de investigación, y tender puentes entre las instituciones de salud y las de aplicación de justicia y orden a nivel nacional. Asimismo, reiteraron la necesidad de continuar implementando acciones que coloquen al individuo en el centro de las políticas sobre drogas, con un enfoque transversal en derechos humanos, perspectiva de género y desarrollo, apoyados por políticas sobre drogas con base en la evidencia. Finalmente, enfatizaron la necesidad de intercambiar información y compartir experiencias exitosas, a la vez que reforzar la cooperación bilateral, multilateral y regional entre los países americanos.