¡EMPODERAR A LA MUJER, EMPODERAR A LA SOCIEDAD!

La pandemia de COVID agrava la violencia de género y las adicciones, generando una situación de vulnerabilidad en el que las mujeres son las primeras víctimas

Implementar servicios con perspectiva de género juega un rol importante en la eliminación de la violencia de genero.

En todo el mundo, las medidas de contención y cuarentena para limitar la propagación del Coronavirus van acompañadas de consecuencias negativas como el riesgo de perder el empleo, la vulnerabilidad económica y los problemas de salud psicológica relacionados con el aislamiento, la soledad o la incertidumbre, por citar sólo algunos ejemplos.

Explosión de la violencia en el contexto de pareja…

Otra consecuencia negativa de estas medidas es el fuerte aumento de los casos de violencia de género de la gravedad, sobre todo en el contexto de la pareja. Los datos preliminares reunidos por los diferentes organismos internacionales dan una idea muy clara de la situación: en la mayoría de los países afectados por la pandemia de COVID-19, los servicios de asistencia telefónica, las fuerzas policiales y otros servicios de rescate informan de un gran aumento de los casos de violencia hacia la infancia y las mujeres.

Las mujeres que utilizan drogas especialmente afectadas

Las personas que utilizan drogas representan un grupo de alto riesgo y dentro de esto grupo, las mujeres son particularmente vulnerabilizadas. Se estima que aproximadamente un tercio de las personas que consumen drogas son mujeres. Las mujeres tienen más probabilidades de ser víctimas de violencia que las mujeres de la población general. Es probable que este fenómeno se agrave en el contexto del aumento del aislamiento y del estrés asociados a la pandemia de COVID-19.

Falta de programas con perspectiva de género

Las mujeres que padecen un trastorno de uso de sustancias (y más aún cuando también son víctimas de violencia) se enfrentan a numerosos obstáculos para acceder y permanecer en los programas de tratamiento o de reducción de daños debido al estigma que las acompaña y a la falta de perspectiva de género en el diseño de los programas así como en su ejecución.

La violencia de género está culminando

Segun los datos, en la mayoría de los países afectados por la pandemia de COVID-19, los servicios de asistencia telefónica, las fuerzas policiales y otros servicios de rescate informan de un gran aumento de los casos de violencia hacia la infancia y las mujeres.

Diversos informes indican un marcado aumento de los casos de violencia de género en diferentes países. Por ejemplo, aunque ha habido una disminución del nivel general de delincuencia en Australia, las tasas de violencia de género en el ámbito de la pareja han aumentado en un 5%. En China, los casos se han triplicado como resultado de las medidas de cuarentena impuestas por las autoridades.

Según un informe publicado por ONU-Mujeres, las llamadas de víctimas de violencia de género aumentaron en alrededor de un tercio en Singapur, Chipre y Argentina. En el Reino Unido, aumentó en un 65% durante el primer fin de semana de abril. En Francia, aumentó un 30% tras el primer confinamiento impuesto en marzo.

La violencia xenófoba y el acoso en el espacio público o en línea son más frecuentes, con un mayor riesgo de explotación y abuso sexuales. Ciertos colectivos de mujeres son particularmente objeto de violencia relacionada con las tecnologías de la información, entre ellas las activistas de derechos humanos, las políticas, las periodistas, las blogueras, las mujeres indígenas y de minorías, las personas LGBTIQ+, y las mujeres con diversidad funcional.

Adicciones y violencia de género

Según un informe de las Naciones Unidas, la crisis de COVID-19 amenaza con frenar los ya limitados avances en materia de igualdad de género, al tiempo que exacerba la feminización de la pobreza y la violencia contra la mujer. Y entre ellas, las mujeres que consumen drogas son directamente afectadas, ya que la prevalencia de violencia en el ámbito de la pareja es mayor en este colectivo de mujeres en comparación a la población general.

Las investigaciones han puesto de relieve el vínculo entre el uso de sustancias y la violencia, en particular contra las mujeres. Este enlace se basa en tres conclusiones:

  • La prevalencia de la violencia experimentada por las mujeres que consumen drogas es mayor que la de las mujeres de la población general,
  • La prevalencia de la violencia experimentada por las mujeres que consumen drogas es mayor que la observada entre los hombres que consumen drogas,
  • Mayor consumo de sustancias psicoactivas entre los que han sufrido violencia que entre los que no la han sufrido.

Implementar servicios de adicciones con perspectiva de género

Existe una necesidad urgente de replantear los programas de tratamiento de las adicciones y poner en marcha servicios que aborden de manera eficaz y exhaustiva las necesidades de las mujeres con adicciones implementando la perspectiva de género y la perspectiva de derechos de la infancia.

Necesidad de incorporar la perspectiva de género en los servicios de adicciones

Uno de los aspectos clave de las perspectivas de género en los servicios de adicciones es que abordan de forma específica y contundente la violencia de género como uno de los elementos que influyen los trastornos por consumo de sustancias, es decir, que violencia y consumo problemático resultan en una relación compleja que debe abordarse de manera integral y no parcelada.

En entornos masculinizados, en los que no se contemplen las problemáticas específicas de género, difícilmente las mujeres que han sufrido violencia de género y presentan trastornos por consumo de sustancias podrán tratar efectivamente este tema y mejorar su salud y bienestar, vulnerando esto el principio de justicia social.

Llamada a la acción

En este contexto, Dianova exhorta a las autoridades a que respondan a las necesidades específicas de las mujeres que consumen drogas, en particular tener en cuenta la confluencia de violencia de género. Necesitamos:

  • Los servicios de adicciones deben reconocerse como servicios sociales y sanitarios esenciales para garantizar el apoyo adecuado de las autoridades
  • Incorporar perspectivas de género en las estructuras existentes de reintegración social, reducción de daños, tratamiento y prevención de las adicciones
  • Establecer a nivel institucional las condiciones para una efectiva atención integral a las mujeres usuarias de sustancias que son víctimas de violencias

Públicos dianas

  • Tomadores de decision: instituciones, gobiernos, ministerios dedicados con capacidad de implementar cambios

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